
Bilbao, 1969. Doctora en Bellas Artes. Desde 1992 su interés se ha centrado en la repercusión de las nuevas tecnologías en el arte. Es profesora universitaria, comisaria y autora de diferentes artículos en torno a la cibercultura y, en especial, al net.art. Entre sus publicaciones destacan sus libros Net.art: Prácticas estéticas y políticas en la Red ( 2006) junto con Laura Baigorri; y Arte de Internet: génesis y definición de un nuevo soporte artístico, 1995-2000 (2001).
También debe de destacarse su artículo “Manual de referencia para el artista de Internet” (2001) que ha obtenido gran difusión en Internet. Ha formado parte de distintos jurados y comités científicos y ha organizado, entre otros, los seminarios Arte y tecnología I, II, III dentro del marco de los Encuentros de Arte y Cultura organizados por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
Entre sus labores de comisariado destaca seARchT engines: de(sin)formación para el Festival de Creación Audiovisual de Navarra 2001 distinguida por Jose Luis Brea en 2002: El arte del Futuro, una selección de bookmarks de net.art del programa Metrópolis de TVE. Recientemente disfrutó de una beca postdoctoral de investigación del Gobierno Vasco para el desarrollo del proyecto “Nuevas formas artísticas de producción y distribución audiovisual en Internet”.
Uno de los aspectos más interesantes de la creación artística de Internet – y aspecto diferencial del medio- es aquella que se basa en la comunicación. Este texto centra su atención en la creación de redes sociales en Internet como recurso y práctica artística. Su estructura plantea un recorrido a través de la trayectoria de estas plataformas de comunicación y analiza los recursos que han determinado su evolución. Centrado en las iniciativas surgidas en el Estado Español abarca las creaciones desde los inicios de Internet (finales 1994) hasta hoy en día (octubre 2006).
En su ensayo Las palabras y las cosas Michael Focault cita dos formas de construir la historia natural. Esta doble concepción de la evolución recogida en las figuras de fósiles (idea de continuidad, memoria) y monstruos (idea de aberración como elemento que permite la emergencia) pueden aplicarse a los dos principales modelos de las comunidades virtuales: el primero en el que se marca la idea de archivo (listas de correos, e-zines, y directorios) que plantea una continuidad una historia lineal, fija e inmutable; y el segundo (folksonomías, blogs y wikis) representado por los monstruos, algo mutable infinito y emergente. Esta segunda idea nos sitúa en la llamada web 2.0, en la construcción de archivos y jerarquías sociales de conocimiento que intentan solucionar problemas como la sobrecarga de información y su carácter heterogéneo.
Dos conclusiones. En primer lugar, los nuevos modelos de comunidades apuestan por una Internet entendida como una gran mente colectiva, donde sus componentes, al igual que las neuronas del cerebro, se rigen por un modelo no jerárquico reforzando sus conexiones según sus intereses, mediante su interacción y comunicación. En segundo lugar, las taxonomías y las folksonomías deben de considerarse como herramientas complementarias. Las fuerzas estabilizantes y desestabilizantes son igual de necesarias puesto que, citando de nuevo a Foucault, mientras que unas mantienen una continuidad (fósil) las otras dejan un resquicio abierto a la evolución (monstruo).